Pintor de Naturaleza, agropecuario y paseante. ojeapotri@gmail.com 920382395

Buscando el recuerdo perdido.

He vuelto a hacer una prueba de color de uno de los bocetos realizados hace poco a una imperial, con la intención de llevar al papel los recuerdos de color de aquella mañana en Monfragüe. Creo que he perdido un poco el tono y la luz, y a pesar de que el resultado me complace más que la prueba de “color digital” hecho hace unos días, y que el “escaneado” no hace justicia al original; sigo pensando que todavía sigue lejos de lo mínimamente deseable. Aún así estoy satisfecho después de un tiempo sin tocar las acuarelas. Esta pintado sobre un papel artesano, lo que complica más el estrecho control que exige por ser extremadamente absorbente y fijar con irregularidad los pigmentos, además de lo difícil de dar detalles. Sabía de antemano estos inconvenientes, y más, agravados por llevar tiempo sin pintar en este medio. El reto apetecía, y me serviría de calentamiento para futuras acuarelas que tengo intención de hacer (si la conjunción astral lo permite), algunas de las cuales ya incluso marcadas a lápiz, esperan metidas en la carpeta a que les llegue su turno.

Este papel y yo, tendremos ocasión de repetir el pulso.

Aguila imperial en la Portilla del TiétarAguila imperial en la Portilla del Tiétar. Acuarela en papel artesano de 220 gr. 40×30 cm.

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9 comentarios

  1. Qué bonita. Te felicito por tres veces, por el boceto/s original, por la “prueba digital” y por la guapada que acabas de colgar.
    Saludos de un admirador
    (PD: aprovecho para elogiar los magníficos bosquejos del anterior post)

    17 marzo, 2013 en 9:20 am

    • Gracias Jesus. De momento el que mantiene su fuerza sigue siendo el boceto original. Las dos pruebas de color las he hecho como anticipo a una obra de mayor envergadura, pero visto el resultado ya me entran dudas. No es que no me gusten, pero no es lo que esperaba de ellos.
      Felicidades a ti también por tu magnífico trabajo.
      Abrazos
      Potri

      18 marzo, 2013 en 9:22 am

  2. Eres demasiado exigente contigo, Potri. Es verdad que solo tu tienes en la retina la escena, pero de ahí a decir que esta lejos de lo minimamente deseable, seguro que va un trecho. Preciosa. Saludos desde Écija.

    17 marzo, 2013 en 4:53 pm

    • Pablo, reconozco ser exigente… a veces en exceso. Dicen que ser exigente es un estímulo para la superación… “puag”. Para mí es un martirio que me golpea sin compasión amenazando con el fracaso y la frustración. Y dirás: “Potri, no te pases”. Es lo que siento en la mayoría de las veces que abordo una obra con un mínimo de exigencia. Me sonrío cuando otros autores dicen disfrutar mientras pintan, y algo hay de cierto en ello. No sé si es porque han dejado de subir su listón, y son conformistas con el resultado para ellos mismos y para los que puedan mirar sus obras. Algunos mienten. ¿Como una creación artística puede ser un martirio realizarla? Grandes artistas han sufrido este tormento y no se han preocupado en esconderlo a los ojos del espectador. Cada uno es libre de tener las sensaciones que quiera, pero en mi caso, ese disfrute se ve eclipsado por el esfuerzo que exige… la exigencia. ¿Porqué no puedo trasladar con fidelidad lo que con tanta claridad veo en mi cabeza? Y no solo lo digo por esta prueba de color. Yo siempre digo no sentirme satisfecho con lo que pinto, aunque pueda estar más o menos conforme. Lo que me lleva a una resignación que no soporto como tal.
      De todas formas, seguiré pintando por una necesidad visceral que condiciona mi vida y de la que no puedo escapar por mucho que lo intente.
      Pablo, perdona el monólogo y gracias por tus halagos.
      Abrazos
      Potri

      18 marzo, 2013 en 10:04 am

      • Te entiendo Potri, para mi pintar no es un placer. Es un ejercicio tremendamente cansado, me estruja la cabeza y cuando empiezo un cuadro no dejo de pensar en el. Mi familia me teme cuando decido pintar algo que me lleve varias sesiones. Pero bueno, a los que no les ocurre esto no lo entienden, pero pintar nos da la medicina que nos cura estos males. Saludos.

        18 marzo, 2013 en 10:48 pm

  3. Wonderfuly painted!

    Paschalis

    19 marzo, 2013 en 8:44 am

  4. Hola Antonio,
    Después de escribir la “biblia en verso” hace un par de horas, creo que no le he dado a publicar…, un despiste de los normales em mí.
    Me gusta la reflexión que haces a la entrada de Pablo; me pasa lo mismo. Como dijo Rubio camín el artista ” el Arte, puede ser una enfermedad de la mente”. Tu Äguila imperial está cojonuda!!, aunque por algo tu no estás contento, pero eso, solo el artista lo sabe. Para quienes amamos esta actividad ( al menos a mí me pasa), hay temporadas de desesperación y no siempre se disfruta, en ocasiones dan ganas de dejarlo todo por no conseguir alcanzar lo que uno persigue…, siempre se suele ser más crítico con lo que uno hace, de todas formas y desde fuera, tu trabajo es muy “digno”,( palabra importante!), yo aspiro a que mi obra también lo sea.
    Un abrazo desde Asturias.

    19 marzo, 2013 en 12:34 pm

    • Arturo, a ciertas edades, los despistes pueden depararnos situaciones imprevisibles. Lástima no haber podido leer esa “biblia en verso”.
      Es bueno saber que otros artistas tienen las mismas sensaciones, aunque a mí en particular no me sirve de consuelo… como imagino a ti, y seguramente a muchos más. No sé si es una enfermedad. Lo que sí tengo claro es que se trata de una adicción, y más, cuando tu vida gravita alrededor de ella. Una adicción te da y a la misma vez te quita. Cuando en cualquier situación del día a día, o por ejemplo; paseando por un hermoso paisaje al atardecer, te paras, y te ves analizando como pintarlo, colores, perspectivas, contornos…, en vez de simplemente contemplarlo… tienes un problema. Es como cuando los árboles te impiden ver el bosque. Aunque esta sensación no es la que más me preocupe.
      Es cierto que estos “fantasmas” vienen por rachas, y el estado anímico tiene mucho que ver en ello. Por contra, al sumergirte en un trabajo de ilustración pura y dura, estos miedos no emergen, al tratarse de un trabajo más “mecánico”, más técnico, y depende del “virtuosismo” de cada uno.
      Yo, cuando el martirio de pintar una obra me impide terminarla, la quito de mi vista (o la tiro) y me remango para afrontar la siguiente. Un clavo saca a otro clavo.
      Arturo, gracias por tu comentario y aportación.
      Un abrazo desde el sur de Gredos.

      19 marzo, 2013 en 4:44 pm

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