Pintor de Naturaleza, agropecuario y paseante. ojeapotri@gmail.com 920382395

Su Majestad, el Martín.

Hace unos días, forcé un paréntesis para pintar una de esas acuarelas que tanto me gustan… por fin agarré una de esas ramas. Era ya una necesidad imperiosa… casi vital. Llevaba tiempo sin tocar las acuarelas y, mis titubeos iniciales se fueron transformando poco a poco en disfrute. Sé que no es una gran obra pero, tampoco disponía de mucho tiempo para realizarla antes que el paréntesis se cerrara. Poder pintar sin los condicionantes de un trabajo de encargo, es toda una liberación. Esta acuarela está inspirada en una de mis recientes salidas al Rosarito. Los últimos rayos del sol iluminaban la nubes, irradiando una luz cálida que lo impregnaba todo. Me seducía el contraste de los colores terrosos de las piedras descarnadas, con la polícroma pincelada del martín, al que podía observar frecuentemente en tan aparente percha. Humedecí el pliego al inicio con un ligero color ocre para dar el tono cálido general de la obra, y posteriormente, a base de sucesivas veladuras, ir dando forma y textura a las piedras. A su majestad el martín, lo dejé para el final. Quizá sea uno de los pájaros que más he dibujado y pintado hasta donde me alcanza la memoria. Esta obra está realizada solo y exclusivamente con mis habituales paletinas y pinceles planos.

Espero os guste, y pronto pueda agarrar otra rama de esas que tanto ansío… y mostrar el resultado.

 Acuarela en papel Arches 300 gr. 76×53 cm.

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18 comentarios

  1. Gabriel de la Riva Pérez

    Preciosa la rica gama de transparencias y reflejos en las sombras.

    4 noviembre, 2012 en 12:32 pm

    • Gracias Gabriel. Lástima no disponer de más tiempo para haber cargado con más detalle la obra, aunque creo que el resultado visual que pretendía está más o menos conseguido.
      Espero que todo vaya bien por esos “barrios”.
      Abrazos
      Potri

      4 noviembre, 2012 en 12:48 pm

  2. FERNANDO

    Yo creo que la ambientación está muy bien conseguida y la obra transmite una quietud extraordinaria.
    Saludos

    4 noviembre, 2012 en 12:59 pm

    • Fernando, justamente eso es lo que quería transmitir. Celebro que te guste.
      Abrazos
      Potri

      5 noviembre, 2012 en 9:11 am

  3. Para mi, el martín no es mas que una escusa para poder disfrutar de la genialidad con que sabes plasmar las rocas. Muy bella, por su aparente simplicidad. Espero que cojas mas a menudo esas ramas con las que también te expresas. Saludo desde Ecija.

    4 noviembre, 2012 en 8:58 pm

  4. Pablo, el martín rompe la homogeneidad cromática del conjunto de la obra. Como dices, la simplicidad es aparente. Conseguir la sutileza de los distintos tonos de las rocas no es fácil. Yo también espero coger esas ramas más a menudo.
    Abrazos
    Potri

    5 noviembre, 2012 en 9:16 am

  5. Such a nice composition!

    5 noviembre, 2012 en 9:27 am

  6. Esther

    precioso!

    5 noviembre, 2012 en 9:58 am

  7. I have watched your painting for five minutes now, just wondering how you have created that wonderful atmosphere. I wish I could paint like that! I also kind of like that I have a lot to learn 🙂

    5 noviembre, 2012 en 9:18 pm

    • Gracias por tu comentario Øivind, también disfruto mirando tus maravillosas acuarelas y bocetos. Yo también tengo mucho que aprender.
      Abrazos
      Potri

      6 noviembre, 2012 en 7:25 pm

  8. Hola Antonio, magnífico trabajo, como dice Pablo en uno de los comentarios, son las rocas y los reflejos del agua remansada en los últimos charcos del verano, donde,a mi entender , está la mayor dificultad de esta obra. Un saludo maestro.

    11 noviembre, 2012 en 9:54 pm

  9. Cierto, Jose Antonio, pero más que la textura o la forma de las rocas o su reflejo; la complejidad está en conseguir una luz “creíble” que es la que condiciona el resultado de la obra. El martín, simplemente se dejo hacer. Me alegra que te guste.
    Abrazos
    Potri

    12 noviembre, 2012 en 8:38 am

  10. No está mal este martín,con tanto entorno, yo habría añadido alguna especie más, como una lavandera o un andarrios.El próximo cuadro podría ser un jaguar de las mismas proporciones, pero confundido con el sotobosque de la selva;seria ya,la apoteosis de la pintura naturalista.

    12 noviembre, 2012 en 10:21 am

    • Marc, esta acuarela es tal y como lo vi una tarde. Yo también siento que no hubiera una lavandera o algo más. Lo que me seducía era la recreación del ambiente y la luz… el martín pasaba por allí, posándose en la rama de enebro “momificada” en dos ocasiones. Cuando pinto “mis cosillas” suelo hacerlo inspirado por la naturaleza que me rodea y solo pinto especies de otros lugares cuando es por encargo. Haría un pacto con el diablo solo por ver un jaguar en medio de la selva.
      Gracias por tu comentario.
      Abrazos
      Potri

      12 noviembre, 2012 en 6:09 pm

  11. .. me encanta Potri, .. yo creo que tienes un pacto con el elemento agua, te veo dirigiéndola a tu voluntad después de dar la certera pincelada. Un abrazo.

    27 noviembre, 2012 en 12:26 pm

    • Francis, siempre que toca pintar agua, lo abordo con incertidumbre pues no siempre son fáciles. En este caso al ser agua sin corriente había que cuidar el efecto del reflejo y quedara en consonancia con lo reflejado. Pero es cierto, hay que dirigirla como modelar un elemento licuado. Celebro que te guste.
      Un fuerte abrazo
      Potri

      27 noviembre, 2012 en 3:28 pm

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