Pintor de Naturaleza, agropecuario y paseante. ojeapotri@gmail.com 920382395

Escapada rápida.

Ayer tarde, aprovechando que nadie me veía y sin previo aviso, me escapé con todos los achiperres a pintar al campo. El Rosarito suele dar agradables sorpresas por estas fechas. Después de asomarme a dos lugares de su orilla norte con poca fortuna, encontré el sitio ideal en el recodo del Charco de la Justicia. Espátulas, negras, garzas, garceta grande y común, junto con patos y limícolas varios delante mío, hacían prometer una tarde completa. A destacar: un archibebe oscuro con plumaje completamente invernal. Para algunos en otras comarcas, puede ser un ave común, pero aquí es toda una cita. Estaba entre otros archibebes comunes y claros.

Me acomodo a una distancia prudente y me dispongo a hacer los primeros bocetos a las negras… lo siento son una de mis debilidades. Ya habrá tiempo para los demás bichos. Iba con ganas de trabajar rápido, con bocetos enérgicos y no entrar en detalles bajo ningún pretexto. La profesión de ilustrador exige casi siempre un alto nivel de detalle, cosa que hago casi a diario y, la idea era disfrutar despreocupándome del resultado. Digo que la tarde prometía, porque con la segunda hoja de bocetos, aparecen en escenas dos jóvenes enamorados y, aunque no puedo reprocharles nada, espantaron todo el bicherío esfumándose una tarde gloriosa. El amor es lo que tiene.

Aquí están esas dos primeras hojas. Me gustan por lo rápido y espontáneo de los trazos, dotando al dibujo de fuerza.

Dudando si recoger y dar por concluida la sesión, observo que algo menudo se mueve en la orilla de enfrente. Parece ser que un andarríos grande había aguantado la presencia de los enamorados debido a una pronunciada cojera, y optó por no salir volando con el resto. Salir volando es fácil, pero aterrizar luego a una pata es más complicado. Hice un trabajo a lápiz también muy rápido al que al final decidí dar color en el momento, por eso de no darme por vencido, aún a sabiendas de que el papel es malo para las aguadas. Todo está coloreado con un pincel plano de pelo sintético del número 22, un pincel francamente ancho. Esto me permitía cubrir amplias zonas con rapidez y los detalles con el borde del pincel. El resultado, igual de espontáneo que los anteriores bocetos… buscando la esencia. Trabajar sin el “corsé”  del detalle, es toda una liberación. Muestro una parte para apreciarlo mejor. Clic para ampliar.

Todo el agua que tenía delante estaba lleno de pájaros. Pena que en esta foto ya no salga ninguno.

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8 comentarios

  1. Un trabajo magnífico Antonio. He alucinado con la acuarela del andarríos… que soltura y que gama de colores mas fantástica!!! Es genial obligarse a currar con pinceles anchos y gruesos, así no te queda mas remedio que economizar en detalles y al final el resultado es siempre mas espontáneo. Los limícolas para eso son una maravilla, porque no te dan mucho tiempo para pensar jeje. Deberías animarte a meter color “sur le terrain” mas a menudo, viendo el partido que le sacas. Un fuerte abrazo

    3 octubre, 2012 en 10:12 am

    • Un pincel plano del 22, es un pedazo de pincel y, la verdad es que tenía a mano otros más pequeños y de distintos tipos, pero ese fue el primero agarré… y ya no le solté hasta el final. Esa tarde tenía ganas de trabajar “tosco” y lo de dar color surgió de forma espontánea. Reconozco que debería hacerlo más a menudo, aunque para este tipo de trabajos suelo ser un incondicional del lápiz… por eso de la inmediatez. Las limícolas son unas aves que me fascinan por su delicadeza y saber estar, aunque en ocasiones te crispen. Lástima no tener más variedad y cantidad como puedes disfrutar tú por esos lares. Que suerte tienes joio.
      Abrazos
      Potri

      3 octubre, 2012 en 6:50 pm

      • Ya sabes que eres bienvenido a la marisma cuando quieras, tienes cama, coche y guía gratis 🙂 créeme que de ahora en adelante el número de bichos y de especies es tal que salir al campo te abruma tanto que hay momentos en los que no sabes en donde centrarte. Eso sólo me ha pasado en las grandes colonias de marinas del norte de Europa. Es jodido… pero también un ejercicio mas a la hora de abstraerte y pensar solo en la pintura. Un abrazo!

        4 octubre, 2012 en 7:01 am

  2. Si al final cuaja este año un viajecito por la marisma, seguro nos veremos. Gracias por la invitación… lo tengo en cuenta, aunque yo suelo hospedarme en Huerta Tejada con Caracoles delante para nada más levantarte. Tengo unas ganas locas de una buena borrachera de pájaros… y si se pinta, pues mejor.
    Un fuerte abrazo
    Potri

    4 octubre, 2012 en 6:57 pm

  3. Pepe J. del Monte

    ¿El charco de la Justicia está en la cola del embalse, no? Un saludo.

    6 abril, 2013 en 6:17 pm

    • Exactamente, Pepe. Es un charco o tabla que se hacía en el Tiétar antes de hacer el embalse.
      Abrazos
      Potri

      6 abril, 2013 en 7:39 pm

  4. Pepe J. del Monte

    Ah gracias, lo digo porque en mayo voy a ir al Embalse de Rosarito a ver aves aunque no se si es muy buena época. Saludos.

    7 abril, 2013 en 5:13 pm

    • En primavera la aves en Rosarito están muy dispersas y se diferencia poco de cualquier otro embalse. Pero siempre hay algo interesante que observar. La mejor época es finales de verano por las concentraciones postnupciales y de paso.
      Abrazos
      Potri

      11 abril, 2013 en 6:50 pm

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