Pintor de Naturaleza, agropecuario y paseante. ojeapotri@gmail.com 920382395

En busca del pechiazul

Desde hace meses, tenía la fijación de que no se me pasara otro año más sin subir a la cara norte de la Sierra de Gredos, coincidiendo con el celo del pechiazul. A primera hora de la mañana del miércoles pasado, me planté en la Plataforma . Aunque el día estaba encapotado y amenazaba lluvia, me dispuse a hacer el ascenso cargado con todos los achiperres. A veces pienso, que quién me manda a mí llevar tantas cosa en la mochila. “Potri, si porque quepan más cosas, no tienes porqué llenarla del todo”.

Cuando tenía poco andado, me paro… y veo un roquero rojo. A éste también le tenía ganas. Parecía que el día prometía, pero de repente comienza a caer una lluvia fina. Busco en la mochila alguna de esas capas de agua que a mí tanto me gusta llevar para estas ocasiones. Me acuerdo del protector solar, y se me olvida la capa de agua. Definitivamente, no sé en que estaría yo pensando cuando preparé la mochila.

Regresé al coche. Lejos de rendirme (viendo el meneillo de collalbas, escribanos y acentores por la zona de aparcamiento) no me quedaba más remedio que utilizarlo como “hide”. Lo estacioné un poco apartado y desde el interior pude hacer los primeros dibujos del día. Incluso pude deleitarme con uno a rotulador.

Collalba gris

Escribano hortelano

Después de comer un poco y pareciendo la llovizna remitía… me la tenía que jugar. No era plan quedarse todo el día en el coche. Esta vez, con menos peso en la mochila comencé el ascenso por el antiguo camino que sube al refugio del Prado de las Pozas. Sabía que por este tramo ver al roquero rojo era muy posible; pero no pudo ser, y no lo volví a ver en todo el día. Casi llegando, empiezo a ver los primeros pechiazules: chulos y cantarines sobre las puntitas de los piornos y las piedras.

Piornos en flor

Me percaté rápido que sólo se veían machos, al igual que los escribanos. Seguramente las hembras estarían echadas. Esto me obligaba a cambiar de sitio cada poco rato, para evitar posibles molestias. Éste es un campo minado de gente criando. El pechiazul es un pájaro inquieto y en ésta época del año está obsesionado con la defensa de su territorio.

Pechiazul

Ahora canto aquí… ahora por allá… ahora me marco un vuelo de exhibición, dejándome caer con la cola y las alas extendidas. Y ojo, que se me vea bien mi faro azul, ese pechito que vuelve loca a todas.

Qué vida más sacrificada tienen estos machitos. En ocasiones con el frenesí del canto, se me ponen a cantar a escasos metros. De repente, aparece, rechoncha la primera hembra de collalba gris del día. Éstas también tienen que estar con “sus labores”.

Pechiazul y collalba gris

Al caer la tarde regreso helado y empapado al coche. Satisfecho, pero con una sensación agridulce. El roquero rojo lo dejaremos para otra ocasión.

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10 comentarios

  1. ¿Satisfecho? Con unos apuntes así hubiera bajado yo dando saltos de Gredos. Como bien me decían hace poco, hay que ir al encuentro, no a la búsqueda de algo, pues con frecuencia se nos escapan muchos detalles. Y ese día el campo te obsequió con bellos encuentros. Un abrazo

    22 junio, 2010 en 11:20 am

  2. Gracias Lluís, tienes toda la razón del mundo. La verdad es que en ocasiones me obsesiono con un objetivo… y me impide ver el bosque. En esta ocasión en concreto, me dejé unas orquídeas, gencianas y un paisaje dignos de una obra de arte. Seguiré tu consejo.
    Abrazos
    Potri

    25 junio, 2010 en 6:29 pm

  3. Después de varias semanas de ausencia me das nuevamente la bienvenida a tu blog con unos apuntes excepcionales.Me quedo ya sin adjetivos de manera que :¡Olé Potri!
    Atentamente,
    Juan Carlos (el despistado)

    26 junio, 2010 en 12:05 pm

  4. El enlace en el comentario anterior estaba mal.Perdón por la torpeza.

    26 junio, 2010 en 7:33 pm

  5. Juan Carlos, perdona que no te perdonara antes y gracias por tus comentarios.
    Yo también tengo algo de “despistado”.
    Abrazos
    Potri

    28 junio, 2010 en 9:41 am

  6. Potri, .. jornadas como esta, con llovizna y todo, ya las quisiera mas de uno. Otra cosa es que fuera uno capaz de sacarle el provecho que tu le sacas … Los apuntes a lápiz son fantásticos, a color ni te cuento. Tambien me gusta mucho el apunte a rotulador. Que sensación esa la de estar ahí sentado, en medio de tanta belleza y que ellos, los pajarillos lo vayan encontrando a uno ahí, observando, extasiado .. atareado sin saber ya a donde mirar. Enhorabuena.
    Un abrazo.

    15 julio, 2010 en 9:20 am

  7. Francis, lo que daría por sentir esa llovizna refrescante ahora. Y como no, repetir esa jornada pintando en plena sierra. Lástima que los días pasen y la oportunidad de pillar al roquero rojo se desvanezca. Pero que te voy a contar a ti de este tipo de experiencias. Aunque, no sé… me da la sensación que últimamente lo practicas poco; y eso no es sano.
    Abrazos
    Potri

    15 julio, 2010 en 3:48 pm

  8. Manuel Díaz Galeote

    Fantásticas ilustraciones, Antonio. Felicidades y un abrazo.

    27 agosto, 2010 en 11:16 am

  9. Lovely. Sketching at its best! Greetings from Sweden.

    11 diciembre, 2010 en 5:14 pm

  10. Máns, gracias por tu comentario. Tus bocetos de campo son también fantásticos. Saludos desde España.

    11 diciembre, 2010 en 7:19 pm

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