Pintor de Naturaleza, agropecuario y paseante. Wildlife artist and illustrator.

Archive for febrero, 2012

FIO 2012

El próximo fin de semana se celebra en Monfragüe una nueva edición de la Feria Internacional de Turismo Ornitológico (FIO). Este enclave tiene para mí un sentimiento melancólico que arrastro desde hace mucho tiempo. Yo era entonces un “pimpollo” recién caído del guindo que devoraba campo hasta el empacho. Y aunque ya había perdido el virgo con anterioridad en un paradisiaco lugar a orillas de Guadyervas (un afluente del Tiétar), Monfragüe fue la cátedra…. y no sigo porque me pongo nostálgico. Era otro Monfragüe.

Yo estaré esos días por allí a pesar de no participar con stand como en la edición anterior, aunque algunas obras y publicaciones mías podrán verse por la feria. Si alguno se anima a acudir… por allí nos veremos con un cacho de queso de cabra fresco en una mano, uno de pan en la otra y los prismáticos colgados del cuello.

 


Cuaderno de campo contento

Mi cuaderno de campo lleva unos días contento. Durante tres días consecutivos hemos salido al campo a ver pájaros y a dibujar. Se que a mi cuaderno le gusta que le hagan cosquillas con el lápiz, y más, cuando nuestra relación llega al clímax. Esos momentos de trance en los que parece que todo fluya y los bocetos llenan una página tras otra. A diferencia de otras veces, me encontraba suelto con el trazo y, no por un empeño especial. Nunca termino de sacar las acuarelas a pesar de llevarlas siempre. Envidio a aquellos que las desenfundan con rapidez; aunque es cierto que me encuentro cómodo trabajando solo con el lápiz para captar con rapidez poses y detalles. Dar color entretiene demasiado. Ya estoy en el estudio coloreando casi a diario.

Los dos primeros días me aposté a orillas del Rosarito, que por estas fechas tiene mucho movimiento de patos en su subida hacia el norte. ánades rabudos, silbones, frisos, cercetas comunes, azulones y cucharas principalmente. A los rabudos les tenia ganas, por lo que les dediqué más tiempo la mañana del primer día. Quizá uno de los patos que más me gustan por llevar la elegancia con estilo. Por la tarde tocaba cercetas al no acercarse lo suficiente los del rabo largo. Y es que agazaparse en la orilla tapado parcialmente por una pequeña red y cuatro palos no da confianza a todo el mundo. De interés: el paso en vuelo de un trío de tarros canelos emitiendo su afónico reclamo.

La mañana del segundo día preferí montar mi escondite de tela. Amortigua el frío de la helada y los pájaros se confían más. Las cecetas fueron las primeras en acercarse y, en grupos compactos, no paraban de filtrar el agua de las orillas como si no hubiera tiempo que perder, y sin apenas despegar el pico del fango. En dos ocasiones levantaron un vuelo corto para echarse aguas adentro espantadas por el paso de una enorme hembra de halcón peregrino. Después de esto, un grupito estuvo sesteando un rato, para luego volver a la faena. A última hora empezaban a acercarse los rabudos y un nutrido grupo de grullas… cuando ya casi tocaba recoger. Un par de hojas de bocetos no es mucho, pero me pareció suficiente y más por el buen rato pasado.

El tercer día, lo pasamos tranquilos en nuestro terruño y, después de dar de comer a los pequeños vecinos alados, decidí echar un rato con ellos y hacer algún boceto. En esta ocasión apetecían trazos rápidos, despreocupados y sin ninguna pretensión de afinar en formas o detalles… solo por el disfrute. Queda poco para clausurar los comederos. Los pájaros ya llevan varios días muy nerviosos, y eso que reparto la comida por diferentes puntos para evitar riñas entre ellos. Síntoma de que la primavera se acerca. Hay que espaciar los aportes de comida y no quitárselo de golpe, sobre todo a los granívoros, que son los que ahora más dependencia tienen. Espero poder dibujarlos otro día, antes de dar por concluida la temporada de comederos.

Este es uno de los trepadores impacientes que no pueden esperar a que termine de servir la comida.


Lavanderas y cantos rodados

Aunque esta acuarela la comencé a mediados de enero, hasta ahora no he tenido ocasión de terminarla. La verdad es que no acostumbro a dejar obras a medio acabar, y suelo olvidarme de todo hasta no dar la última pincelada. Cuando una idea te ronda la cabeza y consigues por fin llevarla al papel, hay que llegar al final con todas las consecuencias. Un parón demasiado largo puede hacerte perder la “chispa”, terminando la obra casi más por obligación que por una inspiración ya disipada, y en el peor de los casos a engrosar la lista de obras inacabadas. Estas últimas son esas candidatas a esa costumbre mía de tirar a la papelera. Un intento fallido… es un intento fallido. En este caso y para disuadir cualquier tentación, la he tenido siempre presente en una de mis mesas de dibujo con todo el material desplegado, para hacerme creer que el tiempo transcurrido solo era un descanso entre sesión y sesión.

Los cantos rodados son muy comunes por esta comarca. Son la huella de las abundantes gargantas que bajan de la sierra, y que con el paso del tiempo, han dejado grandes extensiones de aluviones creando en ocasiones paisajes delirantes. Esta es una de esas composiciones que guardaba en mi cabeza. Y es que ver a estos siempre ocupados pajarillos moviéndose entre los “bolos”, y el juego de texturas y luces que despiertan estos cúmulos de piedras, se hace irresistible no llevarlo al papel. Realizado con mis pinceles planos habituales y con la inestimable ayuda de una esponja para recrear la textura de las piedras.

 

Acuarela en papel Arches. 72×56 cm.


Ranas y sapos

Tengo entre manos mi colaboración con la revista Pandilla que publica WWF España.  El eje central de esta entrega va dedicado a ranas y sapos. En la sección de “Detectives de campo”, como no podía ser de otra forma, acercamos a los jóvenes  naturalistas a este grupo de meditabundos animalitos. Como y donde buscarlos, como manejarlos en caso de capturar alguno, y sobre todo, aspectos de su morfología o costumbres determinantes para identificarlos. En definitiva, despertar una curiosidad respetuosa con estos seres, frecuentemente despreciados. Son indicadores silenciosos de la salud de un ecosistema e indiscutibles aliados del hombre. Un huerto con sapo… es un huerto libre de caracoles.

Aquí os muestro algunas de las ilustraciones para la ocasión, acompañadas por otras de otro número anterior dedicado solo a puestas y renacuajos (el cual todavía mantiene el texto de apoyo a mano alzada).

Aprovecho que la entrada va de anfibios, para mostraos una foto de la nueva charca para ranas y tritones que hemos hecho más cerca de la casa. Ideal para esos tritoncillos de tripa naranja. Actualmente se está llenando y, para un futuro próximo se esperan también como inquilinos: tritón pigmeo, salamandra común, gallipato, sapo común, las dos especies de ranitas arbóreas, rana común y cruzaremos los dedos con la rana patilarga. Menos esta última, el resto frecuentan los otros estanques y al final se irán arrimando poco a poco… incluso sus dos temidas especies de culebras acuáticas. La naturaleza se hace sola.


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